Meditación sobre Mateo 22, 1-14

¿Ha soñado usted alguna vez que llega a un lugar mal vestido? Por ejemplo, llegar a la escuela en pijamas, o a una fiesta formal con pantalones cortos y zapatillas de tenis. Es un sueño común, basado en el temor de hacer el ridículo o ver que todos se burlan de uno.

Glamour land-12La parábola del Evangelio de hoy nos ayuda a confrontar este tipo de temores en la vida espiritual. A veces nos preguntamos: “¿Voy a llegar al cielo y tener un lugar en el Reino de Dios? ¿Soy tan bueno como eso?” Pero esta parábola nos recuerda que todos somos bien recibidos en el banquete de Dios, porque él nos ha invitado voluntariamente, no en atención a lo bueno o malo que hayamos hecho. Todos hemos sido llamados e invitados al salón del banquete (Mateo 22, 10).

Reino de Dios MateoEsto tiene consecuencias importantes para nosotros. En primer lugar, significa que no debemos creernos mejores por estar en el Reino de Dios. Incluso, aun cuando dudemos de nuestro propio valor, también podemos dudar del valor de otras personas, especialmente si ellos son seguidores más jóvenes o más nuevos de Dios. Pero el Señor nos dice que todos somos iguales en su Reino y que allí estamos sólo por su generosa invitación.

En segundo lugar, significa que tenemos que estar vestidos adecuadamente para el gran banquete. Nuestro anfitrión sabe de dónde venimos y él está listo para darnos el traje de etiqueta necesario, pero tenemos que efectivamente ponernos el traje; tenemos que revestirnos de Jesucristo adoptando su estilo de vida. Tal vez uno se sienta inclinado a usar su “propia” ropa porque prefiere “la independencia” antes que la fe, pero eso sería como llegar a un banquete de gala vistiendo jeans y una camiseta vieja y arrugada. ¡Inconcebible!

como mantener el foco en una era de distracciones 3494x2550Piense por un minuto en la importancia de la invitación que usted ha recibido. No permita que el ajetreo de la vida le distraiga, como sucedió con los invitados de la parábola. Dígale al Señor que usted quiere aceptar su generosa invitación, y pídale que le infunda entusiasmo por el banquete. ¡Luego, revístase de Jesucristo como su tenida de gala y prepárese para celebrar el banquete de las bodas del Cordero!

despojarse de lo malo (2)“Amado Jesús, quiero revestirme de ti

para que tú seas mi traje de gala,

y luego disfrutar del banquete de tu boda.”

Fuente: La palabra entre nosotros
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Hermanas, Misioneras Auxiliares del Sagrado Corazón serviendo el Pueblo de Dios en los Estados Unidos, Puerto Rico, y Venezuela.
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