TESTIGOS DE LA PAZ

Por José María Martín OSA

Isaias_God caring for a childEL don de la paz.  La lectura, Isaías 66, 10-14C, que es del Tercer Isaías, leemos que él promete la regeneración de Jerusalén. Dios va conceder la paz, compendio de todos los bienes. La palabra paz expresa algo más que la pura ausencia de guerra. Teológicamente la paz es un don de Dios y signo de su bendición. La Biblia no separa nunca la paz interior de la paz exterior, de la no-guerra: ésta es signo de aquella y la primera anuncia y condiciona la segunda. En este pasaje de Isaías la paz incluye los matices de salud, fecundidad, prosperidad, amistad con Dios y con los hombres. Porque sin justicia no hay paz. Querer estar en paz con Dios, haciendo la guerra al que vive con nosotros, es pretender una vanidad. Dios se compara a una madre. Se habla del amor entrañable de la madre que consuela a su hijo: Israel cuenta siempre con el perdón de Dios. Cuando Dios ha hecho la paz con el hombre es que es posible la paz entre los hombres. Una paz auténtica trae al hombre la alegría más profunda.

road of peacePablo ha llegado a comprender la paradoja de la cruz de Jesús (Gálatas 6, 14-18). Esto le hace experimentar “paz y misericordia”. La paz es fruto del triunfo de Jesús y del convencimiento del creyente. Vivir hoy con los criterios de Jesús es un camino para la paz. Pablo lleva las marcas de los sufrimientos que ha encajado por la causa de Cristo, fiel a su ministerio. Estas marcas son las pruebas sensibles de su unión profunda con Cristo crucificado. Por eso, Pablo pide a los gálatas que no quieran infligirle otra clase de sufrimientos. Ya tiene bastante con lo sufrido por causa del evangelio. Vivir según el evangelio, el trabajo por la paz, es un camino lleno de penalidades. Sólo una fe fuerte es capaz de soportarlas. En esta carta la palabra “hermanos” sirve para el saludo final. Hay, sin duda, en ello una intención y una llamada. Que la fraternidad vuelva a ser algo propio y querido de los gálatas y que dimane de una sola fuente: la gracia del Señor Jesús.

disciples sent out in twos #1Enviados a anunciar la paz. En Antiguo Testamento se creía que había setenta y dos naciones paganas en el orbe, san Lucas anticipa la misión que comenzó después de Pentecostés con el envío antes de los setenta y dos discípulos (Lucas 10, 1-12, 17-20). Además se les envía “de dos en dos” con una doble finalidad: para protegerse mejor de los bandidos que pululaban por los caminos y para cumplir la norma de que dos testigos hacen un testimonio válido. Implícitamente se viene a decir que el anuncio de la llegada del reino es cierto. Aquí está programada la tarea de todo creyente cristiano: decir con palabra y con la vida que el reino de Dios está formándose ya. Hay que tener una gran disponibilidad, necesaria para una predicación rápida y eficaz del reino: hay que presentarse ante los hombres con el mismo desasimiento que ante Dios. El mensajero tiene que poner su confianza exclusivamente en aquel que le envía, no en los medios empleados. Al entrar en una casa, el mensajero trae la paz: poder que abraza a toda familia que le recibe. Jesús mismo es la paz que los discípulos van predicando. Esta paz es solamente eficaz para el que la recibe. El creyente está llamado a tener una experiencia profunda de Jesucristo para poder sentir en su interior la auténtica paz.

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Hermanas, Misioneras Auxiliares del Sagrado Corazón serviendo el Pueblo de Dios en los Estados Unidos, Puerto Rico, y Venezuela.
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