Meditación durante la Semana de Pascua: Juan 6, 35-40

Meditación del tercer miércoles de Pascua, semana 3

Santa Kateri Tekakwitha, virgen laica

          Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre;
          y el que cree en mí, nunca tendrá sed. (Juan 6,35)

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Desde el momento mismo de la creación del universo, Dios ha querido que los humanos compartamos su vida eterna. En otras palabras, hemos sido creados para la eternidad, pero somos libres de decidir si queremos pasar esa eternidad con Dios o separados de Él. El único impedimento para que se cumpla el plan de Dios en nosotros es la rebeldía del corazón humano. Dios nos ha dado los medios para lograr la salvación y a nosotros nos toca aceptarlos o rechazarlos.

Dios nos ama tanto que envió a su Hijo unigénito a sufrir y morir por la humanidad. El objetivo del plan de redención trazado por Dios fue destruir el poder del demonio en nuestra vida y darnos la capacidad de decidir libremente si queremos hacer la voluntad de Dios, y para eso tenemos el ejemplo de Jesús. Su vida fue de completa sumisión al plan del Padre para nuestra salvación, hasta el punto de dar su propia vida. Nosotros también estamos llamados a vivir con la misma sumisión, pero por lo general nos parece algo no solo difícil sino quizás imposible, porque reconocemos que casi siempre queremos hacer nuestra voluntad y no la de Dios.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn efecto, la idea de someternos al Todopoderoso nos parece difícil, porque la entendemos desde la perspectiva de nuestra realidad de pecadores, sin pensar que la voluntad de Dios es muestra del enorme amor que nos tiene, un amor tan grande que lo movió a sacrificar a su único Hijo a fin de salvarnos. ¿Por qué hemos de tener miedo de someternos a un amor tan extraordinario?

Además, fue el amor de Jesús por el Padre y su obediencia a la voluntad paterna lo que le llevó a la cruz. Todos podemos recibir la fuerza del Espíritu Santo si nos sometemos a la voluntad del Padre. Para hacerlo, debemos reconocer que somos hijos amados de Dios y decirle que queremos conocer su voluntad. ¿Lo has hecho tú, hermano? Si no, pídele hoy mismo a tu Padre celestial que te haga conocer la voluntad de Dios para tu vida, y cúmplela.

pascua_sm_tumba_no esta Jesus“Padre Celestial, sé que me amas y quieres que me someta a Ti. Por tu Espíritu, dame la fe necesaria para creer en Jesús, y saber que puedo recibir la vida eterna por medio de Él.”

Hechos 8,1-8; Salmo 66,1-7

© 2013 La Palabra Entre Nosotros. Todos los derechos reservados. (suscriptora)

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Hermanas, Misioneras Auxiliares del Sagrado Corazón serviendo el Pueblo de Dios en los Estados Unidos, Puerto Rico, y Venezuela.
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