Meditación durante la Tercera Semana de Pascua

Juan 6,22-29

“No trabajen por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les da vida eterna.” (Juan 6,27)

Hay muchísimos que son católicos “de tradición”, es decir, que fueron bautizados y van a la iglesia porque así lo hacía su familia, pero sin haberse preocupado de conocer lo que realmente significa la doctrina católica ni lo que Dios espera que uno haga.

año de la fe_Pope Benedicto pic_smPor esto, S.S. Benedicto XVI convocó el año pasado a la celebración del Año de la Fe, a fin de que todos los fieles reflexionaran sobre su fe personal. La encíclica “Porta fidei” por la que convocó este año empieza diciendo: “La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo, con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él.” (PF, 1).

fano-milagro-de-los-panes-yEn el Evangelio de hoy, la multitud seguía a Jesús porque lo había visto multiplicar el pan y deseaba saber qué más podía hacer el Señor en favor de ellos, es decir, la “fe” que tenían en Cristo era muy condicionada, como hoy es la de muchos: “Si Dios me da tal cosa, creeré en Él.” Pero el Señor sabía que su verdadera necesidad, lo que anhelaban en lo profundo del corazón, era su amor. Por lo tanto, continuó hablándoles y despertando más aún su curiosidad, a fin de prepararlos para su obra más profunda.

¡Cuánta paciencia tiene nuestro Señor! El ve nuestras flaquezas y defectos con más claridad que nosotros mismos, pero en lugar de condenarnos, nos invita a saborear mejor su amor y nos ofrece la salud, Él, que es toda misericordia y compasión, nos concede generosamente hasta la capacidad para creer en su Persona, porque la fe es un don que Él nos da. Pídele tú también, hermano y hermana, que te conceda una fe cada vez más inquebrantable en su amor y su misericordia.

eucaristía“Gracias, Señor, porque cada día nos das oportunidades para crecer en la fe. Por tu Espíritu Santo, ayúdanos a confiar más en Ti y disponer mejor el corazón para recibir una mayor medida de tu infinito amor.”

Hechos 6,8-15; Salmo 119,23-24.26-27.29-30

© 2013 La Palabra Entre Nosotros. Todos los derechos reservados. (suscriptora)

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Hermanas, Misioneras Auxiliares del Sagrado Corazón serviendo el Pueblo de Dios en los Estados Unidos, Puerto Rico, y Venezuela.
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